Agua que va al mar… sin otro destino

“Teníamos hasta las etiquetas y la certificación de las aguas”, recuerda Oreibis Oscar Escalona De Mar. FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Más de 940 millones de litros exportables como agua de mesa. Capaces de asumir también el consumo de nuestros hoteles cinco estrellas y cinco estrellas plus.

Buscaba imprimir una solicitud de acceso a la costa sur y en esos afanes llegué hasta el cibercopy que regentea Oreibis Oscar Escalona De Mar, joven holguinero con media vida en esta Isla. Y el motivo del texto nos puso al habla. Fue una casualidad, pero en tales imprevistos estriba, muchas veces, el quehacer periodístico.

Oreibis resultó el mejor informante –pues tuvo a su cargo la parte económica– sobre lo ocurrido con el pozo F-34, promesa económicamente millonaria abortada cuando estaba a punto concretarse.

“El proyecto comprendía dos pozos surgentes, inmediatos a lo que fuera un preuniversitario en el campo –recuerda–, brotan de manera continua y se trata del bebestible con más baja mineralización en este hemisferio, tan fina como el agua de lluvia, súper óptima –sin competencia posible– como agua de mesa”.

Estaba diseñado para montar una embotelladora inmediata a las surgencias (movimiento de aguas profundas hacia la superficie, las cuales son más frías y ricas en nutrientes que las aguas superficiales) y utilizar la escuela como área de almacenaje y aseguramiento logístico.

“Llegamos a limpiar las áreas y darles condición, compramos las camisas de acero inoxidable en la Antillana de Acero. Se trajeron y depositaron en los exteriores de la Fábrica de Vinos y Aguardientes de La Fe, pero jamás se pusieron. Lo que sí logramos fue certificar el agua en los laboratorios especializados de Santiago de Cuba, todo un año trasladando las muestras hasta allá… mas, al fin la acreditamos.

“Estaban ya las etiquetas, la certificación santiaguera se llevó –para su autorización comercial– a la Oficina Nacional de Recursos Minerales; llegamos hasta donde lo único que nos faltaba era la asignación del presupuesto, comprar la embotelladora y su materia prima. Sin embargo no pudimos continuar adelante, nos dejaron solos y los hombres de negocios de nuestro país, quienes determinan más de lo que pudiera pensarse, no se pusieron de acuerdo y troncharon aquel proyecto”.

Quienes hicieron aquellas gestiones pertenecían a la Empresa Nacional de Bebidas y Refrescos:  “…nos habían asignado un salario básico, no se correspondía con la plaza ni con lo que hacíamos, incluso así lo aceptamos porque queríamos estar en el proyecto. Lo veíamos necesario, útil y capaz de generar nuevos puestos de trabajo, sobre todo porque nos dolía ver cómo aquel chorro de dinero se continuaba perdiendo, haciendo falta al territorio”.

La cuenca, según estudios realizados por el ingeniero hidrólogo Eugenio Lores, tiene un caudal estimado en 30 litros por segundo, más de 940 millones al año. Un potencial económico que amerita cualquier inversión.

“La idea era embotellar en plástico y hacerlo para la exportación. Ciego Montero y Los Portales comercializan un agua tratada, y esto veta su salida al mercado extranjero; la nuestra es ciento por ciento exportable. Y en el estudio de mercado salió el interés de Gran Cayman por adquirirla. Ellos importan toda su agua de mesa, absolutamente toda; la pagan muy cara y su calidad está muy lejos de la nuestra”.

Y no solo eso, agrego como periodista: toda el agua de mesa que consumen nuestros hoteles cinco estrellas y cinco estrellas plus tiene que ser envasada en cristal. Cuba no la produce, toda se importa. La del F-34 podría cubrir ese sustancial, y cada vez mayor, segmento de mercado interno.

“Estamos perdiendo el uso y desarrollo de uno de nuestros principales recursos hídricos –concluye Oreibis–: desaprovechamos lo que nadie tiene en este hemisferio, representaría una entrada económica considerable para el territorio y el país, así como las posibilidades que nos darían esos mismos recursos para mejorar la calidad de vida y la infraestructura que tenemos. Conozco a gente –más de una–interesada en crear mipymes para su explotación, pero la Empresa Nacional de Bebidas y Refrescos ni la usa ni la deja usar;… en eso llevamos demasiados años estancados”.

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One Reply to “Agua que va al mar… sin otro destino

  1. Leyendo este artículo, una vez más se comprueba que las trabas en este suelo pinero todavía existen. No solamente con las aguas, si no también con otros renglones de la economía pinera. No entiendo porque las industrias locales de la Isla de la Juventud no acaban de desarrollarse. Todo se convierte en proyectos que no se materializan o se alargan su ejecución demasiado.

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